Fui a ver esta cinta ya hace algunos meses y guardaba el escueto comentario que a continuación presento con un sentimiento de vergüenza semejante al título de la película. En mi caso la vergüenza se debía y se debe ahora también a la escasez de mis palabras y la torpeza de mis pensamientos: no sabía cómo expresar lo que había visto y no sabía tampoco si la película había producido algún impacto en mí. La conclusión a la que he llegado es que sí sé lo que he visto y a continuación lo cuento, con mayor o menor fortuna, y que la película no me ha generado ningún efecto, me he dado cuenta de que no siempre lo producen, aparte claro está de ayudar a pasar el rato.
La película narra la historia de adicción al sexo de un atractivo ejecutivo en la ciudad de Nueva York. La aparición de su hermana menor nos descubre que las dificultades para desarrollar afectos y expresar emociones, la incapacidad para relacionarse y amar, están en el origen de la adicción del protagonista y puede que sean también una consecuencia de esa adicción.
La cinta pretende ser una reflexión sobre el sexo en nuestra sociedad en una doble vertiente: el sexo banalizado y transformado en objeto de consumo que al mismo tiempo, como sugiere el título de la cinta, es ocultado con vergüenza.
Los actores, Michael Fassbender, el adicto, y Carey Mulligan, la hermana, no decepcionan. A él, lo vimos, los que lo vimos, en la recreación del personaje de Jung en “Un método peligroso”. A ella la conocimos, yo por lo menos, en una cinta británica deliciosa, “An education”. Michael aprovecha que la película va de sexo y que está como un queso de tetilla para deleitarnos con un cuerpazo de infarto y una interpretación memorable, como todas las suyas, porque no sólo de cuerpo viven el actor y el hombre. Carey, por su parte, nos conmueve con una soberbia interpretación y nos ofrece una extraordinaria versión de la canción “New York, New York”. Ah, y la banda sonora es magnífica, transmite la obsesión que abruma al protagonista: la música original de la película es de Harry Escott y también hay temas de John Coltrane, Chet Baker y Glenn Gould (esto último lo he copiado de Wikipedia).
Yo la recomendaría, a los incondicionales de McQueen, a los admiradores de Fassbender y Mulligan y a todo el público en general... bueno mayores de 16...







